No son solo los 183 días
Según la ley española, eres residente fiscal si pasas más de 183 días en España durante el año natural o si en España está el núcleo principal de tus actividades o intereses económicos. Además, se presume que eres residente si tu cónyuge no separado y tus hijos menores que dependan de ti residen habitualmente en España.
Basta con cumplir uno de estos criterios, así que reducir los días que pasas en España no siempre es suficiente.
Si hay conflicto, decide el convenio
Si España y otro país pudieran considerarte residente a la vez, el convenio para evitar la doble imposición entre ambos, si existe, como en el caso de Emiratos, establece reglas de desempate: vivienda permanente, centro de intereses vitales, lugar de estancia habitual y nacionalidad.
Para aplicarlas necesitas acreditar tu residencia en el otro país, normalmente con un certificado de residencia fiscal emitido por su autoridad fiscal, entre otras pruebas.
Salir tiene un coste y llegar tiene opciones
Si tienes participaciones relevantes, al irte puede aplicarse el exit tax español: grava las ganancias latentes si has sido residente al menos 10 de los últimos 15 años y se superan determinados umbrales de valor.
Si en cambio te mudas a España, desde que pasas a ser residente tributas por tu renta mundial, salvo que puedas acogerte al régimen Beckham, algo que conviene analizar antes de llegar.
